Hacedme un hueco en vuestros corazones y compartamos un tiempo de historias sencillas, escritas por manos sencillas.


13 oct. 2008

ANIVERSARIO


¿Recuerdas cuando nos conocimos? Tú bajabas por la calle de la cuesta, esa que lleva hasta el mercado y que desciende mansa, con su empedrado brillante de haber pasado siglos de gentes por encima de sus piedras. Yo estaba sentado en un escañil, jugando a las taba con mis amigos y te vi paseando tus apenas catorce años recién cumplidos, con tu coleta alta meciéndose a cada paso, tus pechos recién estrenados, tus caderas escondidas tras los anchos pliegues de aquél vestido azul. Al pasar me miraste y sentí que me moría, pero cuando sonreíste me volvió la vida, la calle se iluminó y solo te veía a ti y solo oía tus pasos sobre el empedrado.
Dejé a mis amigos allí sentados y caminé tras de ti, ansioso por mirar de nuevo tu cara, pero avergonzado de seguirte. Entraste en el mercado y te paraste en el puesto de las flores, yo me di la vuelta para verte, escondido tras un puesto de fruta. No había flor en aquel puesto que igualara tu belleza, es imagen se me quedó grabada en la memoria junto con el olor de los melocotones maduros que tenía frente a mi.
Ese olor me ha acompañado durante toda mi vida contigo, eres la única mujer a la que he amado, nunca amaré a nadie más porque tú me lo has dado todo.
Si alguna vez le he puesto cara a la felicidad, fue el día que nació nuestro hijo, fue al verte como lo mirabas mientras le ofrecías el pecho para que se alimentara cuando comprendí lo que significa el amor.
Hoy hace sesenta años que te vi por primera vez y te sigo mirando igual que lo hice aquél día, aunque aquél pelo negro ahora sea blanco como la nieve, aunque la tersura de tu piel se haya quedado a jirones en cada día que hemos vivido juntos y las arrugas sean las cicatrices del tiempo.
Aunque te hable y no me respondas, aunque me mires con las pupilas perdidas en el tiempo y la distancia entre nosotros sea insalvable. Aunque a veces me confundas y no reconozcas mi rostro.
Siempre serás mi amor eterno.

3 comentarios:

Ninalla dijo...

Ese amor perfecto pervive por encima del tiempo, de las canas y de la memoria. Es maravilloso tu relato, como solo alguien enamorado podría escribirlo.

fonsilleda dijo...

Gonzaliño, ¡qué decir!, tú lo has dicho todo.
Maravilloso amor, maravilloso y profundo sentimiento, maravillosa historia, pero, sobre todo, maravillosas tus palabras.
Me quedo con escañil que es bonitísima
Bicos.

Manuel Montesinos dijo...

Profundo, bello, magistral forma de expresar el amor -hay tantas maneras-, pero todo ello lo hace una buena pluma y, como dice Ninalla, y alguien enamorado.
Enhorabuena Gonzalo.
Un abrazo.